lunes, 22 de febrero de 2010

UN DENSO ESTUDIO SOBRE GERMÁN ESPINOSA



Por Natalia Cendales

Este denso estudio crítico sobre Germán Espinosa proviene de una tesis de doctorado en la Universidad de Salamanca (España), presentada por Gustavo Forero.

Basado en teorías marxistas (que Espinosa rechazaba) para Gustavo Forero la obra literaria obedece menos a la individualidad del escritor que al contexto social y político en que éste se desenvuelve. Intenta concluir, pues, que las novelas históricas de Germán Espinosa obedecen al contexto político en que éste las escribió; que son dictadas por el contexto. Analiza las novelas históricas de Germán Espinosa con el propósito de fundamentar aparatos de teorías literarias, en las cuales los textos de Espinosa son pretexto de corroboración de esas teorías. A menudo su crítica se vuelve fatigosa.

Hay algo de ingenuo en la crítica de Gustavo Forero. Porque no deja de ser paradójico que el propio Germán Espinosa, en ensayos y entrevistas citados en el libro, rechace muchas de las teorías con que Forero intenta interpretar su narrativa. El novelista colombiano insiste en que es posible de mención o aprovechamiento literario toda realidad que llega a nuestra mente, al punto que la literatura puede definirse por esa universalidad de motivos e intenciones, ya que es la única disciplina que no se desvirtúa con tal integración, antes vive de ella. Acepta que los hechos políticos e históricos, los dogmas religiosos o las ideas filosóficas pueden, en efecto, producir efectos artísticos en el novelista, “inspirarlo”, pero no son literatura en sí misma; son provocaciones de emociones literarias, lo que es muy distinto.

En el subcapítulo titulado EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE TIEMPO EN LA NOVELA HISTÓRICA DE GERMÁN ESPINOSA, Forero logra grandes descubrimientos. Los logra cuando no tiene afán de conclusiones. Acierta en calificar de relativista la narrativa histórica de Espinosa. Éste concibe al hombre como motor de su propia historia por encima de intereses o factores económicos, religiosos o políticos. Se trata de una suerte de razón humana y vitalista de la historia. Pero, a renglón seguido, Forero prefiere apoyarse en una interpretación religiosa. Y juzga esa posición de Espinosa como una religiosidad encubierta, y de ahí que titule el capítulo quinto EL NUEVO MITO DEL ESPEJO COMO REFLEJO CLARO DEL TIEMPO EN LA NOVELA HISTÓRICA DE GERMÁN ESPINOSA. Este mito del espejo, que no es otro en términos literarios sino el de la metáfora o del lenguaje como representación del mundo, Forero lo entabla desde Platón y lo anuda con el cristianismo de San Pablo, personaje que Espinosa vuelve ficción en "El signo del pez".

Forero concluye que la idea de un continente mestizo, según lo Espinosa proclama en sus ensayos y novelas, sólo es el manto o el reemplazo del mito cristiano que todavía nos sigue rigiendo. Y aunque cita a los mejores pensadores hispanoamericanos que reafirman desde el ensayo la idea de Espinosa de un mestizaje cultural (Bello, Sarmiento, Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Vasconcelos, Borges, etc.), Forero se solaza en calificar todo eso como una “sacralización del mestizo” (Pág., 302). Tal es la interpretación malograda de Forero, pese a una articulación teórica sorprendente.

Se basa en dos libros de Lukács: Teoría de la novela (1915) y La novela histórica 1956). A renglón seguido se basa en las teorías de Goldmann para quien la literatura es una ideología superior, que remite a otros índices, a otras estructuras. Trae a colación después la crítica semiológica de Bajtin sólo para corroborar que también desde este campo la literatura se concibe como un cruce de ideologías. Lo mismo intenta con la crítica religiosa y con la crítica fenomenológica, que expone con Paul de Ricoeur. Desde todas las perspectivas, el objetivo de su base teórica reside en minar el sentido literario, universal de la narrativa histórica de Germán Espinosa. Minarlo en estructuras económicas, políticas y religiosas. Es decir, en estructuras extraliterarias. Con todo, Forero aclara que estas consideraciones generales deben pasarse por el filtro del contexto específico de la literatura de América Latina. Pero, por desdicha, su aclaración se queda en mera aclaración.

La epistemología de Forero está demasiada subordinada por el plano teórico. En vez partir del texto al contexto, es decir, en vez de ir formando su haz de referencias conforme la lectura de la obra de Espinosa solicite de la sociología, la religión, la ciencia, la política, el derecho, etc., Forero hace lo contrario. Su interpretación carece de una visión desprevenida. Prejuzga. Se centra más en los teóricos que en la propia obra de Germán Espinosa. Y su excesiva fidelidad a estos teóricos de la novela, en especial a Lukács, a menudo perturba la exegética literaria de Espinosa que, como dijimos, solicita otro tipo de investigación, esto es, una investigación más de orden literaria. Ninguna teoría más cercana a la literatura que aquella que de la literatura misma se ocupa. Así, ningún estudio más cercano a Espinosa que aquel que de los textos mismos de Espinosa se ocupe. Con todo, Forero logra pertinencia cuando analiza "El signo del pez", "Los cortejos del Diablo" y "La tejedora de coronas", a la luz de la teoría del espejo. Es su parte más afortunada.

En síntesis, ofrece propuestas, resultados análisis y soluciones interesantes, pero poco confiables. Para los estudiosos de la narrativa de Germán Espinosa este ensayo de Forero no llena las expectativas a tantas suscitaciones y emociones que desata su obra.